¿Qué es la candidiasis?
- Aristea Salud
- 18 jul 2025
- 5 Min. de lectura
La candidiasis es una infección causada por hongos del género Candida, principalmente Candida albicans y, cada vez más, especies no albicans; otras como Candida glabrata (hoy Nakaseomyces glabratus), Candida parapsilosis, Candida tropicalis y Candida auris están ganando protagonismo, algunas de ellas con resistencia a tratamientos antifúngicos.
Estos hongos suelen formar parte de la flora normal en nuestro cuerpo, colonizando la piel, la boca, el tracto gastrointestinal y la vagina sin causar daño en condiciones normales. Sin embargo, cuando las defensas del organismo se debilitan o se alteran las comunidades microbianas normales, Candida puede convertirse en un patógeno invasivo.

Tipos de candidiasis
Existen diferentes formas de candidiasis según la localización y gravedad. La más conocida y común es la candidiasis mucosa, que es la que afecta las superficies mucosas, como la boca, la garganta, el esófago y la zona genital, y suele manifestarse con síntomas locales.
Por otro lado, la candidiasis invasiva sistémica se produce cuando Candida atraviesa las barreras mucosas y entra en el torrente sanguíneo o tejidos profundos, afectando a órganos internos. La manifestación más frecuente es la infección de la sangre o candidemia, que puede evolucionar a una candidiasis diseminada en múltiples órganos. Este tipo de infección es grave y tiene una mortalidad alrededor del 30%.
Es fundamental hablar de un último tipo, la candidiasis intestinal. Aunque Candida vive de forma natural en el intestino, ciertos factores pueden romper ese equilibrio y permitir que prolifere en exceso. Esto ocurre, por ejemplo, tras tomar antibióticos, en casos de inflamación intestinal, estrés crónico o inmunosupresión.
Cuando hay un sobrecrecimiento de Candida en el intestino, esto puede provocar síntomas como hinchazón, gases, digestiones pesadas, diarrea o estreñimiento, puede influir negativamente en la absorción de nutrientes, alterar la barrera intestinal y favorecer procesos inflamatorios o infecciones más profundas e incluso actuar como una vía de entrada para infecciones sistémicas si llega al torrente sanguíneo, como es el caso de la mencionada candidemia.
Además, la presencia de Candida en el intestino tiene un papel clave en cómo el sistema inmunológico responde a las infecciones, y su equilibrio con otras bacterias intestinales es fundamental para mantener la salud digestiva y general.
¿Cuáles son los síntomas de la candidiasis intestinal?
Los síntomas son inespecíficos y pueden confundirse con otros problemas digestivos, pero algunos signos comunes incluyen:
Hinchazón abdominal o gases frecuentes
Diarrea o alternancia con estreñimiento
Fatiga persistente
Antojos de azúcar o carbohidratos refinados
Náuseas
Sensación de neblina mental o dificultad para concentrarse
Irritabilidad o cambios de humor
Molestias abdominales o digestión pesada
Estos síntomas pueden darse por muchas causas, pero si hay antecedentes de disbiosis, tratamiento antibiótico, o sistema inmune comprometido, la candidiasis intestinal puede ser una posibilidad a considerar.
¿Cómo se diagnostica la candidiasis intestinal?
El diagnóstico de candidiasis intestinal no es fácil ni directo, pero existen varias herramientas que pueden orientar al profesional de la salud, como es una evaluación clínica basada en los síntomas, el historial médico del paciente, si ha tomado antibióticos, si está inmunodeprimido, la dieta que lleva; es decir, un análisis del contexto es fundamental para valorar si hay riesgo real de sobrecrecimiento fúngico.
Por otro lado, los test de microbiota son herramientas modernas que analizan directamente el ADN microbiano en las heces para identificar qué microorganismos están presentes y en qué proporción, lo que permite detectar el porcentaje de presencia de Candida y valorar si hay un sobrecrecimiento anormal. También muestran el estado del microbioma, lo que es muy útil para personalizar el abordaje nutricional y terapéutico.
Otra herramienta usada es el análisis de ácidos orgánicos en orina. Este test detecta metabolitos del metabolismo de Candida, como el ácido arabinósido o el ácido tartárico, que se eliminan por la orina. Cuando están elevados, pueden indicar una actividad fúngica aumentada en el organismo.
Otras pruebas menos comunes son el cultivo de heces que aunque limitado en sensibilidad, puede aportar información si se encuentra crecimiento masivo de Candida y la biopsia intestinal, que solo se realiza en casos muy graves o inmunodeprimidos donde se sospecha invasión tisular, por ejemplo, en el contexto de una candidiasis invasiva gastrointestinal.
¿Cómo tratar la candidiasis?
El abordaje de la candidiasis intestinal desde la fitoterapia se centra en tres pilares fundamentales: eliminar el crecimiento excesivo de cándida, restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal y reforzar la respuesta inmunitaria.
Algunas sustancias vegetales y nutrientes que pueden resultar útiles incluyen el ajo, el orégano, el pau d’arco, el ácido caprílico, la berberina y ciertas cepas probióticas.
Ajo (Allium sativum): contiene alicina, con efecto antifúngico demostrado tanto in vitro como in vivo.
Orégano (Origanum vulgare): su aceite esencial aporta carvacrol, que actúa dañando la membrana de la cándida. Se utiliza habitualmente en forma gastroresistente para evitar irritación gástrica.
Pau d’arco (Tabebuia impetiginosa): tradicionalmente empleado en Sudamérica por sus propiedades antimicrobianas y antifúngicas.
Extracto de semilla de pomelo: aporta bioflavonoides con capacidad para limitar el crecimiento de microorganismos oportunistas.
Ácido caprílico: un ácido graso de cadena media que contribuye a desestabilizar la membrana celular de la cándida.
Estas sustancias suelen administrarse en combinación, lo que permite una acción más amplia y reduce el riesgo de resistencia. En algunos preparados, se incluyen además extractos que actúan sobre los biofilms, que son estructuras protectoras donde la cándida se refugia para evadir el sistema inmunológico y los tratamientos.
Existen varios productos comerciales que combinan estos ingredientes y facilitan su uso práctico. Por ejemplo, fórmulas como Candisan reúnen extractos de ajo, orégano, pau d’arco y ácido caprílico, ofreciendo un efecto antifúngico completo. También está Biocidin, que combina extractos vegetales, facilitando la ruptura de biofilms, esas estructuras que protegen a la cándida y dificultan su eliminación.
Para restaurar el equilibrio de la microbiota, se suelen recomendar probióticos específicos, como Symbiolact o Sigosphere, que contienen cepas capaces de competir con la cándida y fortalecer la flora intestinal.
Además, el apoyo inmunitario es clave durante el tratamiento. Por eso, complementos con berberina o fórmulas ayurvédicas como Triphala pueden ayudar a regular el tránsito intestinal y modular la respuesta inmune.
Finalmente, para prevenir recaídas, algunos productos como Kolorex Forte aportan extractos naturales que refuerzan la mucosa intestinal y mantienen el equilibrio microbiano a largo plazo, siempre acompañados de una alimentación baja en azúcares y refinados, que limita el alimento principal de la cándida.
Es fundamental recordar que, aunque estos productos pueden ser de ayuda, la candidiasis intestinal es un problema complejo que debe abordarse de forma individualizada. Por ello, es muy importante contactar con un profesional de la salud cualificado para recibir un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado, garantizando así una recuperación eficaz y segura. Si tienes cualquier duda o necesitas una consulta con un especialista de Aristea Salud, puedes pedir una cita ahora mismo desde https://www.aristeasalud.com/pedir-cita




